Estación de Santa Justa. La historia detrás de su nombre

Estación de Santa Justa. La historia detrás de su nombre

El Barrio de Santa Justa es uno de los barrios más conocidos de la capital hispalense. No sólo es un barrio conocido en Sevilla, sino que su nombre resuena en toda España. No es para menos, más aún cuando en este barrio sevillano se construyó una de las primeras estaciones para trenes de alta velocidad en España, junto con la estación de Atocha, allá por el año 1992 cuando nos visitó  Naranjito. Tras la Expo del 92 hasta el día de hoy, millones y millones de pasajeros han pasado por esta estación, y conforme el tiempo pasa los orígenes suelen olvidarse. Al día de hoy nos preguntamos, ¿Sabemos la historia detrás del nombre de Santa Justa? ¿Sabemos quién fue Justa? ¿Te suena Justa y Rufina?

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No sabemos cuántos supieron responder afirmativamente, pero sabemos que no todos lo hicieron, así que en este post os contaremos brevemente la historia detrás.

Para empezar Santa Justa no siempre fue santa, y además tuvo una hermana, Rufina. En realidad, las dos hermanas son veneradas como santas, tanto por la Iglesia Católica, como por la Iglesia Ortodoxa. Su historia se remonta a la segunda mitad del siglo 3, la primera nació en el año 268 y la segunda lo hizo en el año 270. Por aquel entonces, la actual España se llamaba Hispalis, y estaba bajo el dominio del Imperio Romano. Las hermanas pertenecían a una familia humilde, y para ganarse el pan de cada día trabajaban como alfareras en el barrio sevillano de Triana.

Santa Justa para los romanos y cristianos

Tanto ellas como su familia tenían una profunda convicción cristiana y dedicaban todo su tiempo libre a la evangelización de la ciudad, y a hacer todo el bien posible al prójimo. Por ese entonces una de las diosas más adoradas en la ciudad era la diosa Venus, y en la Sevilla de ese entonces se festejaban las Adonias en honor a ella y en la que se rememoraba el fallecimiento de Adonis. Los festejos consistían en recorrer las calles de la ciudad portando una figura de la diosa a hombros de unos fieles; algo similar a las procesiones que se festejan en la actualidad. Mientras unos fieles cargaban a la diosa y recorrían las calles de la ciudad, otros se encargaban de entrar a casas y comercios en búsqueda de limosnas y donaciones para costear las celebraciones. De casa en casa y local a local, los fieles de Venus se acercaban al taller de Justa y Rufina.

Una vez estos llegaron al taller de cerámica, estos exigieron el donativo correspondiente, las hermanas, como era de esperar, se negaron completamente a pagarlo, puesto que para ellas el festejo no se ajustaba a la verdadera fe. Cuando las hermanas se negaron, uno de los fieles de Venus ardió en ira y destrozó la tienda. Un fuego trajo a otro y las hermanas ardieron en ira también, tanto así que se lanzaron hacia la figura de la diosa y la hicieron añicos.

El prefecto romano de la ciudad, las obligó a negar su fe y a reponer los daños causados. Las hermanas se negaron y fueron encarceladas y torturadas en una tenebrosa cárcel situada en la actual iglesia de la Trinidad, en la calle María Auxiliadora. Tras múltiples semanas de tortura, las hermanas seguían firmes en mantener la fe, por la cual el prefecto las condenó a caminar descalzas, y ser torturadas en el camino, hasta Sierra Morena. Tras el trayecto de ida y vuelta, su fe seguía intacta. Tras todo esto se decidió separarlas y hacerlas morir. Justa fue la primera, fue encerrada hasta la muerte en un calabozo. Su hermana en principio fue condenada a una plaza rodeada de leones, pero tras no ser devorada por estos fue condenada a ser degollada e incinerada.

Por todas estas acciones, y por su ferviente fe en el cristianismo fueron canonizadas y hechas Patronas de Sevilla, protectoras de la Catedral, y Patronas de los gremios de Alfareros y Cacharreros. A partir de ahí fueron conocidas por Santa Justa y Santa Rufina.

Santa Justa y Rufina, protectoras de la catedral

Si no sabías la historia de Justa y Rufina esperamos te haya justado nuestro relato, seguro ahora cobra más sentido histórico el nombre de nuestra estación de trenes, Santa Justa.